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El camino de la revolución

Posted by CRISTOTEAMAONLINE.NET On sábado, 29 de octubre de 2011 0 comentarios
Audaz y lleno de talento, el fotógrafo ruso Yuri Kozyrev acaba de recibir los premios Bayeux Calvados y el Visa d'or News por su cobertura de la Primavera Árabe. Sus compañeros declaran que está en camino de convertirse en uno de los mejores fotógrafos de guerra.

Yuri Kozirev llegó a Yemen en diciembre de 2010 y se encontró un país al borde del precipio. Aterrizó en Sana'a, la capital, sin un “fixer”, término utilizado por los reporteros para refereirse al intérprete y asistente local. Deambulaba por las calles incapaz de entender la lengua y según confiesa, trabajaba “al filo del fracaso”. Era un extraño y sospechoso turista. Aunque sus imágenes, entre las que se encuentra una de un grupo de hombres mascando khat al atardecer, otra de mujeres nadando ataviadas con velos y otra de un hombre triste con un pez gigante sobre los hombros, presagian la guerra civil.

En febrero, los editores de “Time” pidieron a Kozyrev que se desplazara rápidamente hasta El Cairo para cubrir las manifestaciones en la plaza de Tahrir. En marzo estuvo en Libia siguiendo a los rebeldes que acabaron por derrocar a Muammar al Gadafi. Kozyrev se ha convertido en uno de los mejores cronistas de los acontecimientos en Oriente Próximo. Su reportaje, que posteriormente se editó como libro, “La primavera árabe: camino de la revolución”, capta el fermento de lo que acabó por acontecer en Yemen, Bahrein, Egipto y Libia.

Este mes Kozyrev ha recogido los galardones al mejor Fotógrafo de Guerra y el Premio especial del Público en los prestigiosos premios Bayeux Calvados, en Francia. El mes anterior, el fotógrafo ruso obtuvo el premio Visa d'or News en el Festival anual “Visa por la imagen” en Perpiñan. Además hay numerosas exposiciones suyas en Europa, en las que se incluyen una en Croacia, Francia e Inglaterra. El próximo año publicará un nuevo libro que documenta la guerra de Irak.

En una entrevista reciente Kozyrev declaró que “los premios y las exposiciones no significan nada. Esta profesión consiste en dotar de voz a la gente. Haces una fotografía, nombras a la persona y documentas los acontecimientos históricos de tu tiempo. Hoy en día cualquiera puede ser fotógrafo, pero el relato de 'Yo estoy en la plaza Tahir' es diferente al de los egipcios que están en la plaza Tahrir, eso requiere mucha más responsabilidad”.

Kozyrev recorre el mundo sin descanso y es bien conocido por ser un intuitivo testigo de historias humanas y acontecimientos históricos. Pocos días antes de la “Primavera árabe” estaba trabajando con personas que dejaban las grandes ciudades para irse a vivir a campamentos en Siberia. De grandes y vivos ojos, camina siempre con un cigarrillo entre los labios y cuenta con tacto gran cantidad de historias encima de tazas de té. Viaja de casa en casa y en cada una de ellas deja recuerdos a los amigos que hace en sus viajes. Es su sensibilidad, así como su maestría, lo que se refleja en su trabajo.

Stanley Greene, compañero de Kozyrev en la agencia de fotografía NOOR, dijo: “Yuri ha elevado la manera en la que se cubren los conflictos. Nos ha hecho repensar acerca del modo que cubrimos los sucesos. Es un fotógrafo de guerra poético. Sus instatáneas están llenas de una lírica y una poesía que no había visto antes. Yuri podría convertirse en uno de los mejores reporteros de guerra de todos los tiempos”.

Retrato del fotógrafo adolescente

Las fotografías de Kozyrev son profundas y tienen una sorprendente composición, sobre todo teniendo en cuenta las condiciones en las que tiene que trabajar. Su primer profesor fue Valiko Arutionov, el que fuera miembro de una comunidad de fotógrafos independientes en la época soviética descrita en la novela “Diga pa-ta-ta” de Vasili Aksionov sobre los disidentes soviéticos.

Arutiunov fue el tutor de Kozyrev. Posteriormente, empezó a describir el creativo ronroneo de la vida disedente de Leningrado. “Fue una época feliz, cuando Regina, mi mujer y una gran diseñadora, y yo disfrutamos de la vida rodeados de artistas underground”, comenta Kozyrev.

Pero tras la caída de la URSS, Kozyrev cambió de círculo y comenzó a fotografiar diferentes conflictos del ámbito post soviético: Armenia, Moldavia, Tayikistán y Georgia. Desde entonces no ha dejado de ir de un conflicto a otro. En aquel momento, dice, también encontró un mentor: Yevgueni Jaldéi, exfotógrafo del Ejército Rojo y que se hizo famoso tras la icónica instantánea de un soldado ruso colocando una bandera soviética sobre el Reichstag, lo que retrataba la derrota de la Alemania nazi.

“Jaldéi me enseñó las cosas más importantes de esta profesión. Ninguna universidad te puede enseñar la importancia que tiene volver una y otra vez a los mismos lugares para documentar una historia; me parece que hacemos todo para eso”.

Kozyrev ha sido un fotográfo de prensa durante más de veinte años. Ha cubierto los conflictos de mayor relevancia de la antigua URSS, incluidas las dos guerras de Chechenia. Documentó la caída de los taliban hace diez años y después vivió en Bagdad durante casi ocho años, antes de mudarse a Moscú en 2009.

Los periodistas que cubrieron la segunda guerra chechena recuerdan a Yusup Magomadov, un chico de 13 años herido de gravedad tras el bombardeo de su pueblo, Novy Sharoi. Tuvieron que amputarle las dos piernas. Kozyrev y el escritor holandés Wierd Duk consiguieron trasldar al niño y a su madre a Moscú para que recibiera un tratamiento. Gracias a las fotografías publicadas en una revista holandesa consiguieron dinero para las prótesis. “La única vez que he visto lágirmas en los ojos de Yuri fue cuando estaba fotografiando a los chechenos que estaban despidiendo a Yusup”, contó Duk. “Temía que los rusos fueran a matar al chico”.

El fotógrafo danés Mari Bastashevski describe la forma de trabajar de Yuri en el desierto libio, donde coincidieron la pasada primavera: “Está en la línea de frente hasta las 9 de la noche, y luego editando hasta la medianoche. Así es cada día”.

Ahora el afamado fotógrafo es quien da clase a jóvenes fotógrafos. Entre sus estudiantes se encuentran María Morina, Olga Kravets y Oxana Yushko, que trabajan conjuntamente en un proyecto documental llamado “Nueve Ciudades” que vuelve a la olvidada Chechenia. “Además de ser un gran fotógrafo, tiene un gran ojo para el trabajdo de los demás”, declara Kravets.

Kozyrev es conocido como un fotógrafo que quiere cubrir la primera línea. Sus fotografías han aparecido en numerosas publicaciones, entre ellas “Newsweek” y “Russia Beyond The Headlines." Uno de sus trabajos más peligrosos ha sido cuando cubrió las protestas antigubernamentales en los países árabes para la revista “Time” a lo largo de este año. En Libia le dispararon y la policía le dio una paliza. Además, fue detenido en Bahrein y en Arabia Saudí.

También, ha perdido compañeros y amigos, entre ellos, Chris Hondros y Tim Hetherington, que murieron en Mistrata, Libia, el pasado abril. Uno puede preguntarse por qué un hombre de 47 años quiere arriesgar su vida de esta manera. Andréi Poliakov, editor jefe de fotografía de la revista “Ruskii Reporter” y viejo amigo de Yuri, explica que es su “ ejemplar sacrificio y su fe incondicional al periodismo” lo hacen que siga motivado para cubrir más conflictos y siga en pie por el camino de la revolución.

Anna Nemtsova es corresponsal de "Newsweek" y "The Daily Beast" en Moscú. Nemtsova ha trabajado con Kozyrev en numerosos on a number of assignments.

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